domingo, 14 de diciembre de 2008
Campaña electoral
miércoles, 26 de noviembre de 2008
23 N
Iba a escribir un comentario vacío sobre los resultados de las elecciones del pasado domingo 23 de noviembre, alguna anécdota recreada en aquél trompito de apuestas tan de moda en los ochenta que tenía seis caras (Toma uno, Toma dos, Pon uno, Pon dos, Toma todo, Todos ponen). Mi conclusión: que los jugadores, después de caer la perinola hexagonal en "Todos ponen", casi siempre leían "Toma todo". Y que ese mismo impulso (ese deseo disfrazado de error) se refleja ahora en eso que llaman "el electorado", quien –una vez más– se autoengaña pensando que ahora sí, "algo" va a cambiar. O peor, "a mejorar".También iba a escribir algo sobre las golpizas adolescentes en las que uno se fajaba "de caballero". Como sabrán, en esas batallas, luego de terminar con un ojo morado y la trompa rota, los que peleaban se iban pensando en los golpes que debieron lanzar y esquivar, mientras sus seguidores, que gritaban a un lado durante la coñaza, siempre comenzaban un nuevo debate para exigir el reconocimiento de su gallo. Así, lo importante no era haberle partido la jeta al otro, sino lo que opinara la gente que había visto la vaina.
Pero, por los momentos estoy muy ocupado haciendo patria en mi casa y aquí hay un buen análisis sobre estas elecciones, así que se quedarán con las ganas de leer mis inmejorables reflexiones.
Salud.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Carlota
Afuera llueve como de costumbre en esta época. Pienso: voy a protegerla, voy a darle lo que tenga. Todo. Incluso, voy a mostrarle el terror: la enseñaré a leer, le hablaré de ciudades, de proyectos, de política, ideales y canciones. Voy a decirle cómo se besa y cómo se supera al maestro. Le voy repetir una y otra y otra vez lo que ya le estoy diciendo: el juego es mejor que el trabajo, nuestro abrazo es irremplazable, tu madre es la imagen fiel del amor. Yo puedo ser tu pasión infantil, pero tú serás, nena, mi único evangelio.
Carlota duerme plácida y lo demás es su madre. No hay resto. En esta empalizada lo inmenso cabe en un brazo y el mundo es del tamaño de una teta.




martes, 28 de octubre de 2008
Chávez, y la lectura del poder, o viceversa: el poder de la lectura, y Chávez
Hace años se viene instalando entre muchos venezolanos que conozco una fórmula simple para analizar la política nacional: si te gusta Chávez lo defiendes y si no, lo atacas. Fin del asunto. Cualquier duda te ubicará en la acera contraria o, peor, en un limbo. En un hoyo negro. Chávez ha acumulado mucho poder. Secuestra culpas y méritos. Casi todo lo que ocurre es su responsabilidad. Si el país está bien, es por él y su gobierno. Si está mal, también, aunque a veces entran en juego lugares comunes como el imperio, la derecha y las oligarquías colombiana, boliviana o venezolana.
Esto, bien pensado, puede tener consecuencias positivas. Hace tres años, durante la celebración de esa verbena encantadora llamada Foro Social Mundial, mi amigo Lope supo convencer a una turista neohippie de su admiración por el presidente, que había hecho todos los esfuerzos para construir el Metro de Caracas enterito para ellos. La mujer, enseguida, se enamoró. De Lope, del Metro y de Chávez. Lope tiene una orientación política definida, apunta siempre al centro, hacia ese lugar exacto que se ubica entre las piernas de las chicas. Digamos que en ese momento ejercía la diplomacia. No sé si logró tener sexo con la extranjera, pero de hacerlo, ¿quién puede negar que una mínima cuota de responsabilidad sobre ese polvo le correspondía al presidente?
Hoy en Tal Cual, un periódico opositor (vuelva al primer párrafo para aclarar el punto), se reseñan –como a diraio, supongo– vicios, catástrofes, y datos disfrazados. Abuso de poder, corrupción, crisis financiera, ajusticiamientos y paramilitarismo son algunos de los rasgos trágicos con los que se define al país a partir de la gestión del actual gobierno. Entre el largo y rabioso etcétera de esas noticias, acusaciones o insinuaciones; un párrafo aparentemente inocuo me hizo volver a leer. Es un artículo de opinión de Marianela Lafuente. Dice:
"Según la Oficina de Planificación del Sector Universitario, los bachilleres que aspiraban a la educación superior en 2008 eran 380.000, menos del 2% de la población: una élite privilegiada, el futuro del país..."
(Esta frase es una trampa, el porcentaje que cuenta es sobre el número de potenciales aspirantes, no sobre la población total de Venezuela. Resulta absurdo meter en un mismo saco a los menores de 15 años, a los que ya obtuvieron un título universitario, a los que estudian en la universidad en este momento, y a los abuelos que hace rato dejaron de pensar en la academia como una opción para salir adelante). Sigo, aquí viene lo que quiero:
"...Pero ni siquiera ellos (esos 380.000) saben leer y escribir. Los resultados de la Prueba de Aptitud Académica de 2007 son contundentes: 90% fue reprobado. En Amazonas, Cojedes, Anzoátegui y Guárico, sólo 5 de 30 preguntas de lectura fueron bien respondidas. No más de 8 respuestas correctas en todo el país". Fin de la cita. Aunque no me cuesta creer que esto ocurra, es espeluznante. El analfabetismo funcional y el cretinismo moral son como hermanos que se cogen. O para atar mis desvaríos: son como Lope y la extranjera del Metro.
Cada cual en su parcela sabrá ubicar al responsable. Yo me pregunto si el binarismo en el análisis político estará ligado a la falta de lectura, y también, de cara a los próximos años, si a alguien en el poder, efectivamente, le interesará leer a los otros, o que los otros lean.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Nena
He visto a alguien amarme con todo lo que había al alcance, incluyendo el miedo. Soy testigo de entregas y también de aprender a callar cuando el otro no tiene razón. Es una medida eficaz para comenzar nuevas discusiones y nuevos abrazos. También estuve presente todas las veces que me vigilaron el sueño. No puedo probarlo, pero sé que con cada mirada mi corazón se hizo más fuerte. Participé en competencias, trabajé mucho y fui a fiestas. Besé a mujeres como tú y recibí algunos premios. Me fajé a trompadas, tuve que correr, y antes abrí regalos bajo un árbol artificial de navidad como un niño inocente y tierno. Lloré unas tres o cuatro veces por año, todavía me emborracho con facilidad, me aburro sistemáticamente y no dejo de estudiar a amigos de amigos de otros amigos: he sacado muy pocas conclusiones, lo que tampoco quiere decir que con eso haya acertado en algo. Soy el autor anónimo de unos poemas vergonzosos y el culpable de que haya personas que te quieran sin que todavía las conozcas. Poco más. Me refiero a que no me sobran las certezas, pero creo firmemente que todas las veces que no pienso en tus piernas, en tus brazos, y en cómo será tu pecho cuando se hinche y se desinfle, pierdo el tiempo de forma vil e insensata. Quiero que sepas, nena, que cuando conocí a cierta persona que ya verás, supe que tú podías existir y que eso le daría un vuelco a mi vida. No me frené, al contrario: seguí adelante confiado y pese a los tropiezos propios y ajenos, he llegado hasta aquí. Tengo más de un año pensando en ti, escribiéndote cartas a escondidas, viajando para contarte que soy un tipo que no se detiene en parámetros formales de oficina y coleccionando cuentos que, de seguro, no serán de tu interés. Quiero que me veas atractivo, arriesgado, cómodo y contento. Quiero que me quieras, que nos queramos y que sumemos en esta peña a cierta persona que ya verás. Cuando la veo a ella, te imagino. Cada vena de tu hermoso y frágil cuerpo es un estímulo para mi vida. Créeme, a pocas semanas de verte, necesito escribir que estoy excitado. Tu grito al verme será una extensión de mi sentido en este lugar, y en este momento. Después podrás cerrar los ojos y abrazarme hasta quedarte dormida. Al menos un ratito. Yo dejaré que me protejas con ese escudo invisible que traes, que me envuelvas con tu aroma a mujer dulce, que me enseñes a amar con todo lo que tenemos al alcance. Mientras todo esto comienza, nena, al lado de cierta persona que ya verás, amamantándote.
Tu padre, que espera emocionado.


martes, 12 de agosto de 2008
La ciudad y el caballero de la noche
La amargura que define a Estambul y que toda su vida ha combatido para terminar asumiendo, Pamuk la coloca junto a dos preguntas: ¿Qué significa que yo haya nacido en tal fecha en tal rincón del mundo? ¿Han sido una elección justa esta familia, este país y esta ciudad que se nos ha otorgado?
Ni Puerto Ordaz es Estambul ni yo pretendo ganarme el Nobel, pero resulta que estoy de visita en Guayana y acabo de ir al cine. También he conocido a un niño de apenas dos meses y es a él, o a través de él, que quiero plantearme estas preguntas.
Las mismas dos preguntas: ¿Qué significa? ¿Ha sido?
La película que vi en el cine es Batman, el caballero de la noche. En Puerto Ordaz no hay noche, el sol es omnipresente. Si no hay noche, no hay Batman, pienso, aunque puede haber Harvey dos caras. Harvey dos caras asegura que el mundo es cruel y que la única moralidad en un mundo cruel es el azar. Que el azar es justo. Me dirán que sin Batman tampoco podría existir Harvey dos caras y quizá tengan razón, pero ese no es el asunto que quiero tratar.
Pamuk escribe que al igual que ocurre con nuestras vidas, la mayor parte de las veces es por otros por quienes nos enteramos del significado de la ciudad en la que vivimos. Estas fotografías, entonces, aparecen no como ráfagas, que es una idea repetida o fastidiosa, sino como lo que son, una sucesión de instantáneas que me aproximan con fortuna a ambas respuestas, y que a mí me gusta imaginar como una película vieja que se mira desde el futuro.





Por cierto, el Minerven goléo 3 a 0.
lunes, 4 de agosto de 2008
Coordenadas sentimentales

sábado, 5 de julio de 2008
Sobre Europa, el racismo y otros nombres
martes, 17 de junio de 2008
Lugares comunes
martes, 10 de junio de 2008
Tarjeta de cumpleaños
martes, 27 de mayo de 2008
Sobre blogs y otros menesteres
miércoles, 16 de abril de 2008
Milicos, películas y sueños
Me pregunto, sin embargo, ¿de verdad los militares sueñan con una épica dramática y taquillera? ¿Será esa la parte gruesa del asunto?
lunes, 31 de marzo de 2008
Azul
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Lo azulado es la tonalidad dominante de nuestra época. Ha decaído el enérgico valor del verde que enarbolaban los ecologistas airados y se ha perdido como un viejo recuerdo la bandera roja. Ahora el color envolvente es el azul: el tinte masivo de las prendas deportivas, el matiz repetido de las organizaciones internacionales, la tonalidad seleccionada por las firmas de informática, energía o ciencias de la vida, el fondo que preside a los partidos políticos sin ideología. El azul, decía Goethe en su Teoría de los colores, es “una nada encantadora”, no pesa, no incomoda, no afirma nada de verdad.

El capitalismo de ficción tiende a hacerse invisible a través del azul, que es un color resultante de la suma de vacíos. El capitalismo no está o se manifiesta de acuerdo con esa liviandad confundida con la naturaleza, la acumulación del aire o del agua transparentes. El azul es líquido o gaseoso como lo es la ética sin dolor, la disolución de la heterosexualidad, la continuidad entre el bien y el mal, la “nueva economía” intáctil. El rojo es fuerte, popular, comprometido, símbolo de la violencia o de la fecundidad. El rojo es un color encarnado, mientras el azul “no parece de este mundo”, decía Kandinsky. El azul es solitario como la sociedad egonómica, frío, distanciador, fácil de asumir.

En la cromoterapia, el rojo estimula el corazón, pero el azul induce a la parálisis. Parálisis de la rebelión, apariencia de consenso y lavado de la conciencia. Los detergentes procuran asociar su eficacia a unos granos azules como la señal de “limpieza nuclear”, mucho más allá del blanco. Este blanco tecnológico, nuclear, deshace incluso la memoria de la suciedad para imponerse como una limpieza de segundo orden. Una segunda limpieza producida que suplanta a la primera porque no solo la relava sino que la medicaliza. Que logra una realidad clínica y garantizada, más allá de la simple vida real.
Las cápsulas de los somníferos son azules para evocar esta nueva realidad soñada y los franceses llaman conte blue al cuento para niños: historias fantásticas, inverosímiles y con desenlace feliz.

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Así que no pesa, no incomoda, no afirma nada de verdad, es solitario, frío y fácil de asumir. Es como un cuento para niños. Después de todo, menos mal que no di esta respuesta, porque aunque dudo que mi interlocutor haya leído algo de Vicente Verdú (dudo que haya leído Etiqueta Negra e incluso que se haya leído algo de lo que escribo en este blog), con esta respuesta también le hubiese dado fundamentos a su estúpida razón.
sábado, 29 de diciembre de 2007
Para cerrar el año
Escuché esta canción hace dos días, estaba junto a mi madre, mi mujer, mi ahijada y sus padres. Supe que nada nos hacía falta en ese momento. Por eso la cuelgo. La alegría, la plenitud o eso que brilla, están al lado de nuestros afectos; muy lejos del Estado y la vida política nacional, que este año, como los anteriores, han pretendido secuestrarnos horas de rutina. Y a veces lo han conseguido.
Claro que a menudo deseamos lo mejor y esta vez no es distinto, esta canción es del mismo Ismael Rivera que con su jaragual inspiró el nombre del blog, se llama Soy feliz y no tiene que ver con el texto que sigue abajo, pero si quieren entretenerse un rato, léanlo. Es la manera que tengo de desearles un buen 2008. Hasta ahora no consigo mejores distracciones –o adicciones– que mis amores y la literatura, y mis amores son míos. Así que lo siento, les quedan la canción y el extracto de mi novela inconclusa.
Salud, besos y abrazos a todos.
lunes, 3 de diciembre de 2007
El día después
El país picado en dos, no me digan.
4.3 millones de socialistas revueltos entre la decepción, la rabia y sus buenos deseos: tuvieron muchos años en plan de resignación y después se acostumbraron a ganar; ahora les tocó aguantar un resultado adverso. Su lamento es porque creen que la propuesta de reforma permitía acelerar el proceso revolucionario y bolivariano, cuyo fin se supone es igualar, reivindicar al pueblo, estrechar las diferencias entre pobres y ricos.
4.5 millones de antichavistas celebrando más que los italianos cuando ganaron el último mundial: hicieron de la pataleta una costumbre, ahora no pueden creer que su opción fuera respaldada por el Consejo Nacional Electoral. Festejan que no habrá reforma a la constitución de 1999, pero lo que más disfrutan es que por fin le ganaron una al presidente.
Hay paridad de fuerzas: otra vez, nada nuevo. Un lado quiere a Chávez y el otro no.
Los que están con su proyecto dicen que los mató la abstención y el pase de factura. Que la derecha podrida no permite el avance igualitario entre los seres humanos y algunos camaradas traicionaron el proceso. Que los oligarcas, gracias a los intereses oscuros de los medios, convencieron a su gente. Por ahora. Porque nuestra misión es la historia, comandante. Hasta la victoria siempre.
Según los que lo odian, el triunfo fue contundente, porque es ingenuo pensar que los separa sólo un punto y medio cuando los derrotados tienen tanto poder. Aquí casi nadie confía en el gobierno, el país está cansado. Nada funciona. Lo poco que logra es gracias a la compra de conciencias y el tráfico obligatorio de autobuses a la capital. Chávez, coño e madre, te jodiste, ganamos.
Los abstencionistas no dicen mucho, son mayoría y las mayorías suelen ser prepotentes. No chillan para que los demás piensen como ellos; desconfían, pero no pierden la razón para decir que la tienen.
Los triunfos -y derrotas- electorales, como el periodismo y la literatura, no son temas reales, sino un medio para llegar a ellos.
Siguen los mismos pedazos de país sin querer reconocerse. Y uno, el tonto, el distraído, el candoroso, con la humana intención de que se miren al espejo y dejen de joder un poco.
sábado, 1 de diciembre de 2007
Diciembre tiene nombre de mujer
Diciembre no comienza, vuelve una tarde de julio entre los dedos. No crece ni es promesa de brazos dormidos.
Los quebrantos de diciembre son excusas de insomnio y chiste: un disco que se pierde en el trayecto del olvido y un dios decadente que aprende a ser libre cuando nace el día. A su lado.
Queda algo de diciembre: regalo, lazos, recuerdos, las ganas de acostarse abrazado a la oportunidad, tener algo en un puño –a ti encontrada, desnuda, la orilla que regresa serena– y una pregunta que empieza en tu espalda como lluvia que se cuelga eterna.
La cura de los calendarios está en nosotros, sin fechas ni otra generosidad que el gesto a destiempo, poco enterado, de que empezamos a cada rato, como el latir de la tierra que se pone para el silencio, el grito y la cama destendida. La mirada que abre y sonríe. Eso es el tiempo que pasa desde el reloj de nuestras ganas.
No sabrás de la carrera de los meses, diciembre. Ese tráfico infernal que te trae a mí es la certeza: estamos fuera de orden, con ojos en los corazones y una moneda al aire que juega a nuestro favor. El polvo no nos cubre, seremos reyes y psicópatas modernos, una nota al aire que canta entre aplausos.
No es suficiente la fortuna sin la dicha. El lugar de diciembre está a mitad de año, en el brindis que sueña con la boca abierta, sobre escaleras, ritmos y sonrisas fáciles; rodando en busca de cielos nublados para acostarse a inventar un nuevo modelo de noche sin fin.
No quiero que se termine diciembre: eres el adelanto de una razón que conozco, el mes que se comparte, tu lado mejor de un año que no existe, la mañana que se respira y sucede.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Mi rollo ad hominem
Voy a personalizar esto de una vez para que no me vengan con vainas, la dedicatoria tiene un nombre: Sergio Monsalve (aka Cobranza en panfletonegro.com, o eso creo). Sí, es un ad hominem. Si no lo es, pido que disculpen mi mala educación.
Verás, Sergio, hace unos meses estuve en un restaurante chino en los Palos Grandes (Caracas) y me dijeron que tú escribías en el blog de cine que creó Carlos Caridad Montero (aka Carlanga) y descargabas a diestra y siniestra comentarios anónimos a favor y en contra sobre un mismo tópico.
Y que te descubrieron.
No tengo cómo saber si eso es cierto, pero me gusta creerlo. Yo soy así, de gustos. A partir de allí me pareció genial tu intención de inventar personajes anónimos que crearan un mundo virtual; eso (además del blog archivosabandonados.blogspot.com) es lo más interesante que había para perder tiempo en Internet.
Entonces pensé: tú eres un crítico. Quieres ser un crítico. Y un crítico, para los mal educados como yo, pone los puntos sobre las íes, es claro y va de frente. Y también da su nombre.
Eso me hizo desconfiar de ti.
Después vi que te disgustaba el trabajo que hacemos yo y mis panas en plátanoverde, porque nos apropiamos de un discurso callejero siendo unos sifrinos que trabajamos en el Centro San Ignacio (en Caracas). Entendí que éramos incoherentes.
Sergio, si Cobranza te parece un nombre cool para criticar, a nosotros Por el medio de la calle nos parece un nombre cool para hacer un evento gratuito de calle. No somos callejeros; esto quiere decir que no somos callejeros. Y el párrafo que viene –técnicamente– quiere decir que hicimos un evento gratuito de calle:
Produjimos un evento en mayo que convocó a unos tres mil transeúntes, con el apoyo logístico de la Alcaldía de Chacao y la participación de unas 200 personas que trabajaron sin cobrar. Había músicos, bailarines, locos, borrachos y maricos. Sin metáforas.
Aclarado esto, leí que ibas a escribir con suma cautela para criticar la última edición de plátanoverde; me pareció un lindo gesto, pero creo que te excediste: fuiste cauto y errático. Otra vez, partes de un error. Ni hicimos un gran esfuerzo, ni intentamos desmontar algo.
Que la restauración roja del Nuevo Circo te genere indigestión te convierte en protagonista de la crítica; algo de lo cual, entiendo, te quieres alejar. Porque lo nuestro debe ser metodológico, estadístico, casi matemático. Así, criticar escribiendo “nada se dice realmente sobre nada” es un lugar común. Eso, según leí una línea después, te molesta. O se parece al “caliche”, un concepto de los grandes medios que manejas.
De la crítica que haces sobre mi texto y el de Jesús Ernesto, fíjate que concuerdo contigo. Nada que agregar, excepto que después de escribir “específicamente”, “naturalmente”, “poderosamente”, “realmente”, “igualmente” y “estrictamente”, yo no hubiese escrito “finalmente”. Porque Sergio, hay un final cuando cierras una idea. Y los críticos, los buenos críticos, como tú, son coherentes, pero no son obvios y tampoco se repiten.
“Platanoverde tiene poder para conseguir editores de lujo y para lograr que escritores como Salvador Fleján le dediquen panegíricos de dudoso origen. Platanoverde tiene el poder de convocar a Vasco para que le confiera más poder mediático a las no bandas de este país. Platanoverde está con el poder y por eso se le dificulta escribir contra el poder. Lástima.”
Ese es tu cierre. Tres ideas.
La primera, sí, pero te pregunto, ¿a qué te refieres con “dudoso origen”? Daniel Pradilla, para mí un pana, buen bloguero y un mejor poeta no es un “dudoso” admirador de tus críticas, sólo es alguien que suele estar de acuerdo contigo. ¿No es tu frase un ataque ad hominem?
La segunda: Sí, pero ¿Vasco Szinetar puede conferirle poder mediático a Los Auténticos Negros; a ViniloVersus; a Los Mentas; a Tumbador; a Los Paranoias? Define “no banda”. ¿Que no ensaya, que no toca en vivo, que no graba un disco, que no te gusta?
La tercera: no queremos escribir contra el poder. Lee otra vez la revista.
Todos tenemos dificultades, Sergio.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Sobre la reforma
Este fin de semana –se supone– es el sufragio para aprobar o rechazar la reforma constitucional que proponen Chávez y sus diputados.
La leí y me parece que no es sólo una reforma, es otra constitución. No me gustó. Lo que hay detrás de cada cambio es lo que huele mal: desconfío de la raza humana. A menos que seas mujer y me gustes, o que seas mi amigo o parte de mi familia cercana, no tengo por qué creer que tienes buenas intenciones. Una vez recuerdo que me gustó una jevita chavista que declaraba en la TV, pero no sé qué pasó, no la vi más nunca. Y yo no tengo amigos ni familiares en el gobierno.
Así que voy a votar No.
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jueves, 8 de noviembre de 2007
Universitarios y justicieros
Cuando militaba en la Universidad Nacional Abierta (UNA) tuvimos que caernos a trompadas con los carajitos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Esos pajúos nos empataron con un gol de último minuto, producto de un penalti más que dudoso, gracias a un nuevo "error" del árbitro. Pongamos un contexto: se iba 1988, yo tenía nueve años y acababan de ganar los adecos. Otra vez.
No fue tanto la arrechera del penalti, sino la celebración del gordo mamagüevo que lo tiró: cobró rastrero al centro -flojito- el portero se lanzó a un lado y el tipo, que parecía de once, se cagó de la risa, dio media vuelta y nos señaló a todos los de la UNA. Se salió con la suya. Pero no tardó en recibir un sopapo en la boca y una tanda de patadas cuando estaba en el piso, llorando.
Nosotros (los de un lado y el otro), pese a defender los colores de la "uni" no pensábamos en salir en los medios ni en esas mariqueras del trabajo social, debe ser porque los dos equipos estaban de últimos en la tabla.
No escurríamos el bulto: cada quien era responsable del coñazo que lanzaba, y más del que recibía. Y aunque las gradas estaban llenas, Meza y "Caimán" se taparon la cara con el uniforme como guerrilleros, y se reportaron unos siete heridos, nunca pretendimos, ni de verga, que nos vieran como hacedores de país o como salvadores de la patria.
Tampoco nos interesaba convencer a nuestros padres o nuestros panas (entonces las chicas eran asunto de desprecio), de que jugamos mejor y merecíamos ganar. O que la culpa era del otro equipo. El juego quedó tres a tres y después hubo una tángana. ¿Qué otra cuenta había que sacar?
No entiendo ese extraño asunto de querer sumar a toda costa, esas ganas tremendas de defender a unos como si fueran débiles y atacar a otros con la etiqueta de vándalos:
Cien chavistas lindos, estudiosos, trabajadores y preocupados por la sociedad; versus mil antichavistas nazis, derechistas, agresivos y malditos. Mil antichavistas ejemplares, libertarios, poderosos y valederos; versus cien chavistas armados, asesinos, negros y despiadados.
Sí Luis. Así se hace política. Así se hace periodismo: Globovisionarios, Veteveros y blogueros.
lunes, 5 de noviembre de 2007
El país reformado y el día de los muertos
1. Socialistas y poderosos
Para ganar hay que pertenecer a la mayoría o demostrar voluntad, compromiso y aspiraciones de poder. Desde chico es así: o te unes a la patota o tienes cojones.
Ahora resulta que desde la voz del presidente (y algunos socialistas ejemplares como Carreño, Flores, Cabello y etcéteras) se habla de violencia y de pueblo. Qué de pinga: puro gordo con chofer y guardaespaldas enseñándome a usar el Metro. Ah, porque se supone que del otro lado hay unos estudiantes universitarios queriendo incendiar Miraflores y parece que están orquestados por la CIA.
2. Estudiantes y sifrinos
He visto de cerca a algunos de esos eeeestu-dian-tes. No se enteran de mucho: exigen libertad y quieren ser el país. Siguen buscando una Venezuela de aulas y trancas en la autopista. Aprendieron a sentarse en un pupitre y a comprar con la tarjeta de crédito, pero son pocos los que entienden que el mundo está un poquito más jodido que su casa y que para arreglarlo hacen falta más que una franela, un pito y una muchacha de servicio.
Anhelan un país que se despidió hace como veinte años y tienen ganas de joder; en condiciones como las actuales, eso no es poca cosa. Pero no asumen su minoría y manejan mal el concepto de representatividad. No es mucho lo que van a obtener con tiempo libre y voceros de lujo como Fabiola Colmenares.
3. La violencia del Techno House
Veamos el saldo de la semana pasada... lo mismo. Pero si los muertos a bala que hubo en el concierto de La Rinconada se hubiesen registrado en alguna de las marchas politiqueras, tendríamos país para maltratar a diestra e izquierda. Entre Chávez y el Pentágono habrían mandado a matar a los venezolanos para desestabilizar al país. Poleo, García Ponce, Rodríguez: ¿me dan la dirección de un semanario?
4. Balas y leyes
Lo público se apodera de lo privado mientras los amigos de lo ajeno se apoderan de lo ajeno. Cada vez hay más personas armadas y con ganas de dispararle a otro, pero la discusión sigue siendo quién tiene la razón, quién tiene más arrastre ideológico, quién es más fuerte. Aquí vamos a cargarle otra culpa a los medios: nos acostumbraron al Caracas - Magallanes y esa vaina de la peleadera es muy sabrosa. Hasta que empiecen a jalar el gatillo. Ahora centremos la discusión donde se debe: las leyes. Porque en Venezuela todo el mundo las respeta.
5.Evasivos
Todo está muy claro, si por ahí alguien escribe una canción titulada Muerto en Choroní lo van a acusar de evasivo, chavista o derechista. Es lo mismo.





