miércoles, 14 de mayo de 2008

Bitácora fotográfica (y retrasada) de una Buenos Aires cubierta de cenizas

Me dijo hace poco uno de mis carnales: cerrado el capítulo Buenos Aires, bye, bye and good morning Caracas. ¿Cuánto tiempo transcurre hasta que la sensación del desplazamiento desaparece? Este es un repaso breve e impresionado de nuestras poses turísticas. Las únicas buenas imágenes que encontrarán en adelante, son del joven Martín Castillo, un fotógrafo al que amamos. El resto las tomé yo. Son postales inofensivas. La excusa, como siempre: nuestro narcisismo.

Día 1. ¿Cómo viajar?

Sin leyendas.


Día 2. Boca 3 - Maracaibo 0.

El fútbol es una fiesta, sobre todo si naciste porteño y odias al River. La noche del 22 se vivió en La Bombonera, un estadio con nombre de guardar chocolates. Nosotros no estuvimos allí, por lo tanto no vivimos, por lo tanto, estuvimos muertos.


Reseña: Boca gana y clasifica a los octavos de final de la Copa "Toshota" Libertadores. Hoy ya está en cuartos. Ariel Di Lisio, diseñador insigne de la Argentina y factotum del estudio Negro Nouveau, todavía celebra.



Día 3. Argentina tiene nombre de mujer.

Su capital se llama Olivia.



Es grande y te recibe igual en pijamas que con sonrisas.



Entre cafés y colchonetas tres estrellas, el humo que se alejaba del cielo abría paso a la noche porvenir.


Y en el día, el sol, incluso, a veces obligaba a cerrar los ojos. Aquí paseamos en familia.



Día 4. La Eterna cadencia.


Vas por libros y te regalan pizzas y vinos.


La presencia del Vikingo Pablo Brown, la cosa Yumber Vera y el doble de Mickey O'Neil, el personaje que interpreta Brad Pitt en Snacht, le dio a la tertulia un aire de festival "ander".




Palermo "Haliwood" fue también el escenario de la certeza indiscutible: cuando Fernanda García Lao, escritora argenta y gran amiga, dice una mentira, lo hace por el otro. No se ría, ella es buena. Lo hace porque nosotros, quienes escuchamos, no estamos preparados para oír la verdad.



Día 5. Cuando ríe se ve brillando.

El Diente de Oro es el espacio de Pian, aka Andreína.


Ella fue guerrillera y novia de un boxeador con estilo. Ahora es tautológica: bella y porteña.


Aquí servimos ron de lujo y, como de la nada, el evento se llenó de venecos con ganas de fiesta.


Nosotros, hábilmente, huimos por la izquierda.



Día 6. ¿La Ciudad de la Furia?

Otra vez, fotos sin leyendas. Obvio.



Día 7. Doble vida.

Cristian, un alemán con andrógina sonrisa, dijo mientras caminábamos por una de las aceras de la calle Bolívar, "ya ven, esta es la calle más venezolana". Tres hombres preparaban unos chorizos a la parrilla, mientras el Junior preguntaba cómo se decía, en alemán, "cada día es el camino".



Antes, o después, Martín Castillo, autor de las únicas buenas fotos que se ven sobre este viaje, se vio obligado a fusilar la tapa de "Doble Vida", el disco de Soda Stereo. A estas alturas no preocupa que salgamos con estas tonterías, hace rato que hemos perdido el miedo al ridículo. Martín supo disculparnos.



Día 8. Cecila dice siempre lo que piensa

Cecilia Szperling es, también, escritora y buena amiga. Ella organiza Confesionarios, una serie de lecturas ruborizantes en primera persona con final de conversa. Para ello estuvimos en la Feria Internacional del Libro, mezclando presentación con entrevista pública. Algo lindo y poco concurrido, como nos gusta. Ahí conocimos al pana Gustavo Valle, quien me obsequió un texto sobre el humo que cubrió a Buenos Aires por varios días y que está arriba de todas estas fotos.

1 comentario:

chicaenminifalda dijo...

fue muy bueno verlos.Vuelvan prontito!!!