martes, 27 de febrero de 2007

La Caracas de Cynthia y Gatopardo

En su edición de noviembre de 2006, la revista GATOPARDO intentó vender como reportaje un ensayo de opinión firmado por la periodista venezolana Cynthia Rodríguez, y titulado La capital del miedo. Ya ese título se ha usado antes para hablar de ciudades tan disímiles entre sí como Londres, Buenos Aires, La Habana o Bogotá, pero no por eso es, precisamente, un mal artículo. Sí por su visión (corta) y su investigación (escasa). Si hacen clic en "La capital del miedo", encontrarán los primeros párrafos del texto (no pienso transcribirlo. Si alguien, incluso la firmante, a quien no conozco, desea enviármelo, con gusto lo posteo completo).

El asunto es que ante la bronca que me generó leer semejante vaina, conversé con algunos amigos y decidí pasarle una carta al editor de GATOPARDO, firmada por mí y Jesús Ernesto Parra, mi par en plátanoverde. He aquí la carta, que salió publicada a medias en la edición de febrero (en negrita los extractos que salieron):

"Estimado Guillermo,

Iniciar una guerra, bien lo han demostrado demonios contemporáneos, suele ser un ejercicio bastante sencillo. Sostenerla, en cambio, mutar en sus pliegues y advertir sus sin salidas, resulta más difícil. En algunos casos –o para algunos casos– imposible. Sobre todo si hablamos de guerras invisibles o, peor, si nos referimos a guerras personales.

Leímos con asombro, y en algunos pasajes con no menos estupor, un artículo publicado en edición pasada de GATOPARDO, titulado La capital del miedo. El texto –no nos atrevemos a llamarlo reportaje– hace un compilado de lugares comunes, cifras rojas y lamentos personales de una joven periodista de Caracas que opina, subraya y pontifica sobre dichos pasajes como lectura única de una ciudad –sí, aunque no lo detecte la narradora– aun más diversa, autocrítica, amable y humana. La pésima publicidad de su coyuntura política no le ha permitido a esta capital obtener una cartografía severa, pero desprejuiciada de su nuevo –y herido– rostro. No toda Caracas cabe en el diario de una joven periodista asustada.

Tras relecturas –menos adjetivadas– y consultas con otros temperamentos, nos preguntamos, si reconociendo la voluntad de GATOPARDO de ofrecer lecturas más hondas de nuestras realidades como países, no sería justo con los lectores acotar que el referido texto es apenas la suma de unos apuntes particulares de una habitante de Caracas, y no la definición de una metrópoli con aristas oscuras, sin duda, pero necesitada de un relato más objetivo, más completo y tan diverso –repetimos– como su realidad misma.

Recordando esa frase-espina que ataba a la ética y al periodismo.


Un abrazo".

3 comentarios:

JRD dijo...

No debería, tú y el Parra, escandalizarse: el ataque de la cronista no es contra Caracas sino contra Chávez y el chavismo. Ella llama "idea de progreso" al estado en que se encontraba Caracas durante otros gobiernos (un párrafo más abajo dice que le da tristeza que la trocha "habla del pasado"), lo cual quiere descubrir que Caracas era una ciudad maravillosa hace ocho años y más. Punto: no es Caracas lo que le duele a la joven, es el hecho de que los excluidos tengamos a un aliado en el poder.

Te sugiero entonces que te fijes en los muchos méritos de ese texto (y mira que he leído sólo la primera parte disponible en internet). Por ejemplo, Cynthia ha descubierto que había 600 familias viviendo DEBAJO del Viaducto Uno, lo cual es un tubazo formidable a quienes creíamos que conocíamos a Caracas. Y sus méritos poéticos: ¿no tienes nada que decir sobre esa maravilla que recita "cada tanto algún auto vuela"?

Nada, el texto de Cynthia está de pinga. Lleno de descubrimientos.

Leo Felipe Campos dijo...

Tanta vaina se evita aclarando de entrada que es un artículo de opinión. Más nada.

De bolas que el texto se sostiene en un ataque a la gestión del actual gobierno, pero como a todo lo que tiene que ver con sus seguidores y adversarios (eso que llaman chavismo y escualidismo) le sobran defensores y atacantes, yo cojo mi lado de la acera:

Una vaina es que te duela lo que para ti es un ideal de país (o de ciudad) y otra que te duela la muñeca; si piensas hablar mal de Caracas, por lo menos hazlo bien. O llama a las cosas por su nombre, no es tan difícil.

Así como para escribir una novela negra, hay que escribir una novela negra y no un cuento rosa, para hacer un reportaje...

Tampoco me gustó la calidad del texto (que tuve la delicia de poder leer completo), pero no pienso meterme con eso. Eso es otra cosa. Saludos, mi pana. Y gracias por meterte en el blog.

JRD dijo...

No es un artículo de opinión: ella odia a los chavistas y Caracas le importa un coño, porque no la conoce. Eso es un hecho objetivo.